Por Patricia Araque, Directora de Atalaya School

¿A qué una de las cosas que más te preocupan cuando estás aprendiendo inglés o cuando quieres que tus hijos aprendan, es tener un buen acento? Después de años trabajando en inglés con personas de todo el mundo y ayudando a aprender inglés a cientos de alumnos desde Atalaya School, mi opinión es que el acento es una de las cosas que menos nos debería preocupar en nuestro progreso con el idioma.

Es muy difícil y exige un entrenamiento tedioso y prolongado tener una acento como el de una persona que tenga entre alguna de sus lenguas maternas el inglés. La adquisición de los fonemas comienza a finales del primer año de vida y concluye, en término medio, hacia el quinto año de vida. Normalmente, comenzamos a entrar en contacto con el idioma más tarde y estamos expuestos a él de manera cotidiana entre 3-6 horas a la semana entre las clases del cole y de la academia. Algunas horas más si en casa la tele se ve sólo en inglés.

Lograr un acento como el de un nativo implicaría reeducar todo nuestro sistema fonético y eso tendría un impacto en nuestro acento en castellano. Durante un tiempo trabajé en San Francisco y una de las chicas en mi equipo era de Paraguay. Se estaba sometiendo a un entrenamiento aburridísimo para eliminar su acento latino en inglés (le acomplejaba). Probablemente lo ha terminado consiguiendo, pero ya por aquel entonces, su español empezaba a sonar rarísimo.

Perder tu acento es perder una parte de tu personalidad

Honestamente, no creo que merezca la pena dedicarle tiempo a cambiar tu acento (Michael Robinson lo ha tenido siempre muy claro, ¿no crees?). Creo que es mucho más recomendable poner la energía en mejorar la fluidez, en ampliar tu vocabulario o en exponerte a variedad de acentos que te permitan entender a todo el mundo. Porque tu inglés no le va a servir a tu hija para comunicarse sólo con personas nativas, de hecho, es más probable que con mucha más frecuencia lo use para hablar con otras personas cuya lengua materna tampoco es el inglés.

Llevo más de 20 años comunicándome en inglés con personas nativas y no nativas, algunos británicos me dicen que mi acento es americano, algunos americanos se piensan que soy venezolana, otros me ubican en Europa del Este y una vez uno en un pub en Shoreditch (Londres) me preguntó que de qué parte de Rusia era. Todos coinciden en que mi inglés es “good English” y a todos, absolutamente todos, les importa un pimiento mi acento. Porque lo importante es comunicar lo que tratas de comunicar y hacerlo de la manera más adecuada posible.

Y si no, que se lo digan a Safwat Saleem. Este famoso cómico e ilustrador sufrió una temporada de su vida cuando comenzaron a burlarse de su acento. Hasta que decidió convertirlo en una fortaleza. Aquí te dejamos el vídeo donde cuenta su historia. ¡Qué disfrutes de su acento “no nativo” y de su buenísimo inglés!