Por Patricia Araque, Directora de Atalaya School

¿Creciste en la EGB de los 80? ¿Recuerdas que por aquel entonces, en la educación pública madrileña comenzábamos a estudiar inglés en 6º? Cuando estrené la asignatura de inglés en el cole, llevaba en contacto con el idioma un poquito mś de tiempo: muchos de mis vecinos eran niños norteamericanos cuyos padres estaban destinados en la base aérea de Torrejón y además mis padres se ocuparon de apuntarme a clases extraescolares de inglés cuando estaba en 4º.

Desde entonces no he dejado de aprender inglés. Nunca. Porque cuando estudias una segunda lengua y la utilizas de manera cotidiana, sabes que cada día eres mejor que ayer en ese idioma, pero también eres consciente de que tu inglés será mejor mañana si sigues trabajando en él.

Consejo número #1: aprender inglés es un proceso que dura toda la vida. Asumirlo te liberará de ansiedades, porque nunca más te obsesionará no llegar “al nivel” que te propones. Lo cierto es que cuando llegues a ese nivel, querrás alcanzar el que viene después. Asúmelo y disfruta.

Cuando llegué a la universidad en los 90, mis clases extraescolares de inglés terminaron. Por aquel entonces me apunté a Wall Street Institute antes de su famosa quiebra y estudié una temporada allí con su método a través de ordenadores. En esa etapa de mi vida tenía auténtico pánico a hablar en inglés delante de amigos hispanohablantes cuando nos visitaban amigos de fuera de España. Me avergonzaba tremendamente que pudieran pensar que mi nivel era lamentable, así que aquel aprendizaje con ordenadores no me ayudó demasiado a superar mis miedos y a seguir avanzando. Las máquinas no siempre funcionan.

Unos pocos años después fundé Atalaya School y tuve que empezar a utilizar mi inglés en la “vida real” para montar un equipo de profesionales y sacar adelante este proyecto, para impartir algunas clases, para negociar con proveedores… Y a partir de ahí, mi miedo fue desapareciendo. El uso cotidiano del idioma aniquiló mis temores poco a poco.

Consejo número #2: cuanto más uses tu inglés, menos miedo tendrás a hacerlo. El uso te hará descubrir que los demás también cometen errores, incluso las personas nativas. Te meterás en un círculo virtuoso muy liberador, te motivará y progresarás sin duda. Empieza por ver tus series favoritas en inglés, o aprovecha alguna de las actividades que haremos este año en familia. Cualquier oportunidad es buena. Y recuerda, el idioma más hablado del mundo es “el mal inglés”.

En el año 2008 comencé a sentir que me estaba estancando, sucedía que mi nivel de inglés en aquel momento era más que suficiente para salir adelante en mi día a día y mejorarlo dejó de ser una prioridad. Pero llegó el momento en el que necesité romper el círculo de confort en el que me había instalado con el idioma. Me fui a estudiar a San Francisco y en aquel verano que como diría Mark Twain fue uno de los inviernos más fríos de mi vida, di un salto de no retorno en mi relación con el idioma, porque maté veinte o treinta miedos de un sólo plumazo.

Cuando el año pasado Obama visitó España, la Embajada de EEUU me convocó a una entrevista con el Jefe de Protocolo de la Casa Blanca. Querían que una emprendedora presentara al Presidente en el evento que se iba a llevar a cabo en los Teatros del Canal el 11 de julio y que finalmente no tuvo lugar debido a que Obama regresó antes de lo planeado a casa a causa de los disturbios y tiroteos en Dallas. Antes de mantener la entrevista con él, volví a tener miedo. Pánico. Pero esta vez no tenía que ver con mi inglés, tuve miedo de no ser lo suficientemente valiente para decir lo que de verdad pensaba. “Delante de Obama no voy a hablar mierdas, me prometí. Sé tú y sé honesta, me dije”.

Me eligieron a mí para presentarle, a todas mis verdades y a mi inglés. Ahí entendí que todo el trabajo que había estado haciendo hasta ese momento había dado sus frutos. Aprender inglés es un work in progress. Quien te prometa resultados rápidos, te está mintiendo. Quien te quiera convencer de que no hay diferencia entre estudiarlo desde que eres pequeño y mantenerte constante a lo largo de los años o por contra, pasar un verano puntual en Irlanda sólo con el inglés del cole, se equivoca. La hay. Unas buenas raíces dan como resultado un árbol fuerte y firme. La constancia a lo largo de los años estudiando inglés tiene como principal consecuencia a personas seguras de sí mismas utilizándolo.

Consejo número #3: aprende a gestionar la “memoria del éxito” en tu relación con el idioma. Sé benevolente contigo misma y felicítate por tus avances, aunque sean pequeños. Aprender una segunda lengua es retador y cualquier pequeño progreso se merece un premio. La constancia es la clave y ser constante exige nutrirse de “tiny victories”, de pequeñas victorias. Recuérdate cada día que estás recorriendo un camino en el que a veces se avanza más y a veces menos, pero en el que estás siempre en movimiento. Eso te ayudará a lidiar con la frustración

Los cursos de Atalaya School pueden comenzarse con 3 años de edad. Pero lo más importante, pueden continuarse durante toda una vida. Algunos de nuestros alumnos llevan más de diez años en ese proceso. Más de la mitad de su vida con nosotros. Nos sentimos privilegiados por haberles estado acompañando todo este tiempo. Y estamos muy orgullosos de ellos y de su inglés. Algún día entenderán el sentido de todo el trabajo que están haciendo ahora. Y recojerán los frutos, sin miedo. Seguiremos aquí para verlo.

¿Quieres saber cómo iniciamos ese proceso que dura toda la vida con los más pequeños? Conoce más detalles de nuestro método “Our World” para alumnos de Educación Infantil y Primaria desde aquí.