Por Patricia Araque, Directora de Atalaya School

Aunque no soy muy partidaria de interpretar el mundo en términos “binarios”, porque la vida está llena de matices y de “zonas grises” (ni blancas, ni negras), lo cierto es que cada vez con mayor frecuencia me descubro a mí misma dividiendo a la gente que me rodea entre los curiosos y los que no lo son. Cuando profundizo aún más en esa simple reflexión, me doy cuenta de que la curiosidad en positivo (no confundir con el cotilleo gratuito que no nos hace crecer como personas), es un elemento común a casi la totalidad de las personas que he ido conociendo a lo largo de los años y que admiro porque han conseguido construir vidas que me inspiran y que podríamos definir como exitosas.

Ser curiosos para superar la estupidez

Releyendo este verano “El poder de la estupidez” de Giancarlo Livraghi, redescubrí una idea clave que él propone a lo largo de distintos capítulos: la curiosidad es una de las mejores formas de superar la estupidez. Según este reconocido autor y filósofo italiano, la curiosidad es un talento que podemos y debemos ampliar y mejorar constantemente y de muchas maneras, un hábito que vale la pena conservar, cuidar y atender con cariño.

La curiosidad en el aprendizaje del inglés

Esto puede aplicarse perfectamente al aprendizaje de un segundo idioma como es el inglés. En Atalaya School trabajamos con una metodología de National Geographic que se basa en lo que a nosotros nos gusta llamar el “Curiosity Driving Learning”, el “aprendizaje a través de la curiosidad”. Fomentar el interés por el idioma a través del fomento de la curiosidad por el mundo que rodea a nuestros alumnos es clave para que su progreso con el inglés sea más significativo.

¿Qué puedes hacer tú en casa para fomentar esta curiosidad?

3 consejos para estimular la curiosidad en nuestros hijos

  1. Anímale a preguntar cualquier cosa que quiera aprender. Igual que es importante que les preguntes cosas a tus hijos para que puedan darte una respuesta, resulta imprescindible animarles a preguntar aquellas cosas que no saben o que sobre las que les gustaría saber más. Esto les enseñará a tus hijos que no pasa nada al no tener todas las respuestas y que si no preguntan, se quedarán sin saber lo que quieren averiguar.
  2. No le des todas las respuestas a la primera. Es tentador dar la respuesta a las preguntas para que de este modo satisfagan rápidamente su curiosidad, y además tú estarás ahorrando tiempo y paciencia. Pero lo mejor que puedes hacer para fomentar su curiosidad, su autoestima y su motivación por aprender cosas es animar a que tu hijo averigüe la respuesta por su cuenta, simplemente con tu orientación. Esto es muy importante para ayudarles a razonar y a que sean capaces de encontrar la solución por sí mismos.
  3. Hazle preguntas. Cuando esté explorando, puedes preguntarle cosas acerca de lo que está investigando. Lo ideal es animarles a que sean ellos los que puedan encontrar la respuesta a tus preguntas, aunque en ocasiones debas guiarlos en la respuesta correcta. Si tu hijo alguna vez se ha sentido frustrado porque no sabe la respuesta, podrás darle las herramientas necesarias para que la averigüe. Así se sentirá mucho más capaz y tendrá más motivación para aprender cosas nuevas.

Aunque es más fácil fomentar la curiosidad desde que son pequeños y mucho más retador hacerlo según van creciendo, en Atalaya School trabajamos con los alumnos más mayores a través del método Impact, basado en despertar su curiosidad por el mundo que les rodea y por ellos mismos. Conoce más sobre nuestro método aquí.